martes, 10 de julio de 2007

La última lágrima

“Porque amores que matan nunca mueren”, a decir de Sabina. Pero hoy muere el amor, lo asesinaste porque eso es lo que quieres: que no haya amor. Y lo es lo que yo quisiera querer pero no puedo. Desde hoy guardaré este sentimiento en el cajón de las ilusiones rotas. ¿Quieres solo mi amistad? Sólo te daré eso, porque siempre hago lo que me pides, porque ya mis ojos lloraron mucho, ya se secaron como mi alma, que desde ahora la vuelvo a recoger, no la volveré a arrastrar más por ti, la volveré a colorear. Ya no habrán más lágrimas –a parte de estas- que enjuaguen tu vanidad inexistente. El amor lo desecharé y que todo vuelva como antes, así lo haré. Jugaré al idiota que tiene control sobre sus emociones, y trataré de olvidar que solo es un juego. Estas lágrimas serán las últimas que escurren por mis mejillas al pensarte, éste es el último dolor que me causas, esta es la última copa que quema en mi garganta.
Allí va el amor, nadie sabe a dónde pero se va. No hay que extrañarlo, siempre vuelve. No hay que extrañarlo, no vuelve solo sino con más llanto, rabias, alegrías y temores; y espero que sin ti. Pero que se vaya por largo tiempo que me he peleado con él, cobardemente me ha golpeado y se fue sin mis sueños, no se los llevó.
¿Amigos? Y yo con una rosa que se marchitó en mi mano y con el amor que se pudrió en mi alma, pero ya se fue. Seremos amigos, no hay problema, siempre lo hemos sido. Es hora de secar los pómulos y sentenciar que no habrá más llanto por ti.