miércoles, 1 de abril de 2009

Infección

-Me duele mucho la garganta, se me ha infectado.
-¿Perdón?
-No puedo hablar más fuerte, me duele la garganta, la tengo inflamada.
-¡Permiso, permiso! ¡Llamen al personal encargado para que limpie la sangre!
-¡Doctor, el paciente está convulsionando!
-Cálmese, enfermera.
-Abra la boca y saque la lengua.
-Sí, es una infección. Doctor, mire a este paciente.
-A ver, abra la boca y saque la lengua. Présteme el bajalenguas. No, no es necesario. Desde acá puedo ver la infección. ¿Ha estado tomando algún medicamento?
-Naproxeno.
-Señora, por favor, los familiares de los pacientes tienen que esperan afuera. ¿Solamente Naproxeno? Cuando van a automedicarse a una farmacia, ¿no se dan cuenta que es San Pedro que los atiende?
-Señor, despierte, ¿cómo se llama?
-Allí viene otro sangrando. ¿Qué le pasó?
-Hay dos versiones: una dice que se cayó trepando al techo de una casa y otra, que lo golpearon.
-Está borracho, ¿no?
-Sí.
-A ti te pondremos una inyección para esa gargante semipodrida.
-Por si acaso le digo que soy alérgico a la Sulfa.
-No se preocupe.
-Los familiares esperan afuera. Su mamá está estable. No se preocupe.
-Hay que detener la hemorragia. Póngale un cuagulante a este borrachín.
-Sí, doctor.
-Señor, ¿sabe dónde está?
-No sé.
-¿Cómo se llama?
-No recuuerdo.
-¿Sabe quién es el presidente del Perú?
-Caballo Loco.
-¡Jajajajaja!
-¿Algún teléfono dónde ubicar a un familiar suyo?
-No recuerdo, señor.
-Descanse.
-Joven, acérquese. Échese en la camilla boca abajo y desabróchese el pantalón.
-Uhmm... A ver.
-Sí, señorita.
-¡Ay, ay!
-Relájese, sé que duele.
-Ok.
-Ya está. Ahora decanse diez minutos.
-¡Está vomitando!
-¡Llama al de limpieza!
-¿Cuántos años tiene?
-Veintiuno.
-Te recetaría inyecciones para mañana y pasado mañana y ya estarías curado, pero he visto que no puedes aguantarlas.
-No se preocupe, doctor.
-Entonces, ¿te las receto? El de la camilla que viene, ¿qué tiene?
-Fiebre muy alta, doctor. Estoy tomándole la temperatura de nuevo.
-Póngalo en ese espacio.
-¿Te receto las inyecciones? Pero no podrá ponérselas solo.
-Sí. Mi mamá sabe poner inyecciones. No, espere. Yo trabajo en la biblioteca de la San Marcos y no podrán ponérmelas.
-¿Dónde vives?
-En Barranco.
-Mejor te receto estas pastillas. Las tomarás durante seis días. No comas cosas heladas. Eso es todo. ¿Cuánto tiene de fiebre?
-Cuarenta grados. Ya le pusimos un antipirético.
-Solo queda esperar. Eso es todo, joven. No coma cosas frías aunque haga calor. Y para la próxima no venga cuando su garganta esté calléndose por pedazos.
-¡Jaja! Gracias, doctor.