sábado, 28 de agosto de 2010

Soneto a Angela


Angela Eliana López Trujillo,
pillpintu, mágica criatura, mi hada,
¿sabes, tú, qué es tu mirada?
Es la luz de mis ojos sin brillo.
Pedacito de cielo, carita de rosa,
algodón de azúcar, alma que hechiza.
¿sabes, tú, qué es tu sonrisa?
Es la alegría que mi corazón goza.
Piel de durazno, suavidad de seda,
el aroma de tu cuerpo, en mi cuerpo, queda.
Mariposa inquieta, violeta, Kuya-kuya.
Mis sueños, mi cuerpo, mi existencia,
mi nispiración, mis versos, mi esencia,
mi amor, mi pasión... ¡hasta mi vida es tuya!

jueves, 19 de agosto de 2010

A la profesora Fernández

Revisando en mi computadora, encontré -allí, donde habita el olvido- este correo electrónico que le escribí en su tiempo a la profesora María del Carmen Fernández Trujillo. Me reí un poco de su contenido y decidí publicarlo.
Hola.
Profesora Fernández, le envío este correo electrónico para decirle que si no me he acercado personalmente para las correcciones de guión es porque le tengo miedo. Es por eso que iban Yuri o Rosario. Usted me asusta pero no es un miedo de sumisión sino es pavor a su -a mi parecer excesiva- fe, a su fanatismo religioso. El miedo es similar al que le tengo a los integrantes de las barras bravas. Ese miedo me impide decirle en persona todo lo que diré valiéndome de este medio electrónico.
En primer lugar, no comparto esas ideas de verticalidad absoluta en cuanto a la jerarquía profesor-estudiante. No acepto la sumisión total. Nunca me gustó eso de que lo que usted diga se tiene que hacer sin chistar. Por ende, me parece injusto que se atribuya el poder de colocarnos una nota calificativa por “concepto de alumno”, que no es otra cosa que el grado de sumisión que se debe tener -según su modo de pensar- hacia usted.
El correo de Edinson. Lo respondí porque él me contó lo que le había respondido André. Dicha respuesta (la de André) me pareció paranoica con ello de que se podían venir abajo las producciones por razones políticas, eso me causó gracia y respondí a la cadena por fastidiar un poco a su discípulo. En cambio, la segunda respuesta que hice fue lo que realmente pienso: me parece injusto que le ponga una nota baja a Edinson por no poder pagar, él ha hecho por la producción más que varios integrantes del grupo. Si esa respuesta paranoica no hubiera existido, todo hubiera terminado como lo que fue: una broma. Sin embargo, al niño le tocaron en el orgullo y se mandó con más correos masivos. Pero luego el lunes, cuando él intentaba hablarle y usted lo callaba, entendí que en ese salón había dos niños; me sentí en un aula de kínder.
Ben. A mi parecer, Ben no es la persona más indicada para evaluarnos. Él estuvo solo un rato durante la grabación. No sé qué nota me habrá puesto porque yo me fui con Omar a recoger a un actor y no estuve presente. ¿Me habrá puesto un cero? Esa nota, sea buena o mala, no tiene valor porque no ha visto lo que hice el día del rodaje. Con respecto a la vestimenta, perdí su confianza por ciertos consejos que nos dio para la grabación del videoclip. Desde ese momento, por lo menos yo (no puedo o no debo decirle lo que piensa el resto de mi grupo), sentí que nos estorbaba en lugar de ayudarnos.
Mi grupo. Le agradezco que me haya colocado allí. Me ha gustado trabajar con ellos. Fue una bella experiencia. Conocí a personas extraordinarias.
Esperando que no tome muy a mal este correo (perdóneme el exceso de sinceridad), me despido de usted disculpándome nuevamente por no haberle dicho todo esto personalmente. Le repito que es por temor a usted. No lo envío en cadena porque no quiero repetir el error de Edinson, pero quiero que sepa lo que pienso. Ojalá que mi opinión acerca de usted no afecte mi calificación.
PD: Desearía saber su apreciación acerca de este mensaje.