lunes, 23 de junio de 2008

Lo que me irrita de...los hombres que usan a Benedetti para levantar

Insisten en que son unos genios incomprendidos y con su existencialismo optan por engatusar a cuanta mujer se les atraviesa. Diatriba contra estos hombres que dicen ser los últimos románticos del mundo.

Por: MARÍA ALEJANDRA PAUTASSI

De tanto buscar la mirada precisa y la palabra perfecta uno termina deseándoles (por su propio bien) que ojalá pase algo que los borre de pronto. Poetas de parque. Filósofos de tienda. Dibujantes de servilleta. No importa el nombre que usemos para identificarlos, a qué tipo de personajes hayamos conocido o a quiénes hayamos padecido —existen demasiadas derivaciones del prototipo—, estos sujetos tienen un mismo patrón de comportamiento: se disfrazan de artistas, intelectuales y escritores para seducir a cuanta mujer se les cruce en el camino. Entre los poemas que más recitan, sin duda, está uno de Mario Benedetti: Mi táctica es/ mirarte/ aprender como sos/ quererte como sos/ Mi táctica es/ hablarte/ y escucharte/ construir con palabras/un puente indestructible. Se saben un par más, solo por si acaso.
Su comportamiento es difícil de explicar; son animales de extrañas costumbres. De temperamento sensible y apasionado (eso, al menos, quieren parecer), idealistas y tontos, imitan a Oliveira, el de Rayuela, o a Oliverio, el de El lado oscuro del corazón, al joven Werther, Raskolnikov o a cualquier pobre incomprendido de la literatura. El resultado es trágico: son los últimos románticos, los últimos trasnochados 'romantecos'. El fin de la Guerra Fría, la Revolución Feminista, Michael Jackson, internet, la caída de las Torres Gemelas y los seis años de gobierno de Álvaro Uribe no han logrado modificar su comportamiento. Ellos persisten. Sus motivaciones, en cambio, son distintas. Se puede decir, acaso, más sutiles y más simples.
Son esos personajes sombríos que van por la vida, melancólicos y malencarados, en busca del buen amor. Se pueden encontrar en los bares que no están de moda: El Bulín, el Café de la Montaña, Maderos, Magitinto (aunque de los últimos dos, desgraciadamente, hace tiempo se perdió el rastro). Un lugar oscuro, en todo caso, con chimenea; mientras más madera rústica y más incienso, mejor. Y si por despiste o error de juicio terminan en Andrés o Gavanna o cualquier lugar en el que se practique la buena costumbre de bailar, se quedan en su puesto quieticos, con los ojos bien abiertos y con un vaso de trago en la mano. No hay por qué alarmarse, sin embargo. Su actitud se debe a una o varias de las siguientes razones: a). Están disfrutando como enanos con su dolor (se recomienda dejarlos), b). Esperan que una dama sensible se compadezca de ellos (aunque exista la tentación, es importante nunca, ¡nunca!, mirarlos), o c). La más común, buscan los personajes de su próxima novela (no se preocupen, nunca escribirán nada). Merodean taciturnos por las universidades, los cineclubes, los centros culturales y la bibliotecas públicas, pero es difícil establecer si son estudiantes, profesores o vagabundos. Los parques de Teusaquillo son de su especial agrado y, al parecer, el Park Way los inspira.
Si por casualidad los encontramos de buen ánimo (una rara excepción), dirán que leyeron a Nietzsche a los 16 años (y lo entendieron), que a los 13 empezaron escribir su primera novela (y la dejaron), y afirman con los ojitos iluminados, que desde tiempos inmemoriales fueron existencialistas. Se identifican con 'Mersó', el personaje de El extranjero de "Camí" (porque muchas veces dicen saber francés); están enamorados de Madame Bovary (como Mario Vargas Llosa) y creen que todo es una relación ontológica y que cada encuentro se debe a una alineación de los astros. No se les conoce profesión fuera de la de ser amantes de tiempo completo. Todo lo que hacen, lo hacen por amor: amor al arte, amor a sí mismos, porque el amor es más fuerte, o por simple y puro amor (es decir, a sí mismos). Para seducir fusilan a cuanto escritor les caiga en las manos: Onnetti, Benedetti, Bioy Casares, Cortázar (especialmente el capítulo 7 de Rayuela, el único que leyeron: "Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano…") y Borges. Y la táctica y la estrategia que usan para acercarse a las mujeres es clara: confúndelas y dominarás.
Si los poetas de parque se quedaran en el lugar que les corresponde —el parque— no habría ningún problema. En el parque están bien; fuera de él simplemente no funcionan. Hablan de literatura en los bares y se van de levante a la biblioteca. Miran a su presa hambrientos desde el otro lado del anaquel, esperan un descuido para saber qué lee y si les interesa atacan: le lanzan un papel de cuaderno con un poema recién escrito que, cómo no, es de su propia autoría. Duermen cuando el resto de la gente está despierta y trabajan cuando todos están dormidos, y felices y ojerosos les encanta decir que son noctámbulos pues los pobres, ingenuos, están convencidos de que es un síntoma de su genialidad (¿acaso no lo fueron Benjamin, Goethe y Rimbaud , se preguntan extrañados en sus reuniones de parque). Leen en las bancas de la calle, escriben en las cafeterías, usan bufanda si hace calor y hacen todo tipo de maromas para hacerse notar. La más destacable: hablar, porque el lenguaje en ellos tiene giros inesperados. Ellos no son borrachos, son beodos, como en el siglo XIX, y no toman aguardiente, porque beben vino (ojalá caliente). Si toman, toman un taxi y si cogen te cogen a ti (a mí, a nosotras, como en Argentina o en España). Por eso, tristemente, ellos no tiran. Si tiran, tiran de algo (no tiran algo): de un cordel, del cabello de la mujer amada o cualquier fruslería que se les cruce por el frente.
Por lo general tienen una o varias novelas inéditas guardadas en el cajón de la mesita de noche, esperando a que llegue el momento de publicación, el ínclito momento (según sus propias palabras) en que su genio por fin será reconocido. Los más realistas saben, sin embargo, que ese día llegará después (de su muerte) y cargan la cruz de su incomprensión de una manera bastante digna: con malhumor. Quizá esta sea la razón de que busquen el amor a la vuelta de cada esquina, debajo de las piedras y más allá de las estrellas —un amor que redima sus pobres existencias—. Y este es precisamente el riesgo que representan. No saben lo que hacen, en la vida como en el amor.
*[Este artículo me lo envió un compañero de la Universidad, me pareció muy interesante y tengo el descaro de publicarlo como una entrada. Para ir a la página de donde la sacó has clic en el título.]

miércoles, 18 de junio de 2008

Educación en el Perú

Este es un artículo que lo escribí el 27 de julio del 2006. Revisando los archivos de mi PC, lo encontré en una carpeta Si fuese la PC un cerebro humano, lo encontré allí, "donde habita el olvido".

¿Cuáles fueron los ideales de la revolución francesa? Esta pregunta pone en graves aprietos a los jóvenes que acaban de cursar el quinto año de secundaria; peor aún, algunos de ellos no saben ni el significado que tuvo esta revolución. Pero la culpa de esta situación no debe caerle a estos jóvenes sino sobre el deficiente sistema educativo de nuestro país. Esta realidad es lamentable ya que la educación es el engranaje principal para el desarrollo de una sociedad, es decir, una educación defectuosa es una cadena de hierro que ata a una nación al tercer mundo. No se puede hacer nada contra el descontento social si es que no se mejorara la formación de buenos ciudadanos -técnicos o profesionales- que puedan mantener en constante crecimiento el desarrollo del Perú.

En primer lugar, el Estado debería aumentar el porcentaje de dinero designado para los sueldos de los maestros. Muchos de los profesores tienen más de un centro de trabajo ya que su sueldo no les alcanza para vivir dignamente; es por ello que no pueden desempeñar su labor con la mayor eficacia. Lo más indignante es que estos profesionales cobran como salario menos que muchos técnicos que solamente han estudiado tres años de especialización a comparación de los cinco años que se toman los educadores profesionales.

También se debería hacer algo por aquellos colegios que se están cayendo por pedazos. Los alumnos de estos centros educativos estudian sentados en ladrillos, en salones improvisados de esteras y sin puertas ni ventanas, con pizarras que no son más que un triplay pintado de negro. Estos alumnos luchan cada día para ser mejores, contra el frío de sus aulas y contra la indiferencia del Estado.

Por otro lado, los alumnos egresados de los centros educativos no son capaces de resolver un examen para ingresar a estudiar en instituciones de educación superior sin ningún tipo de estudios en academias, es decir, los niveles de aprendizaje son muy bajos. Además, en la secundaria no se estudian todos los cursos que se toman en uno de estos exámenes, por ejemplo, el curso de Filosofía no es tocado en muchos colegios de jurisdicción estatal.

La construcción de centros educativos en los lugares más alejados de las zonas urbanas es, también, muy importante; de este modo, los niños y jóvenes de estos lugares no se sentirán excluidos. La apertura de universidades y la generación de profesionales en provincias es un eje esencial para el crecimiento de éstas.

En el cronograma de temas a tratar, es necesario acentuar los asuntos éticos y morales. Las instituciones educativas son la base del comportamiento de las personas, esto es, estas entidades son las verdaderas responsables de la conducta de los ciudadanos. Si existe una buena formación con valores, la comunidad estará bañada en las aguas del bien ético.

Otro de los problemas que afectan a la educación es el hecho de que los profesores no están de acuerdo con que se les evalúe. Ellos temen perder su trabajo pero no se preocupan por capacitarse. Pero está todo calculado, si se les desea evaluar están preparados para ir corriendo a esconder su ignorancia detrás del muro que es el SUTEP y paralizar sus actividades perjudicando, de esta manera, a los alumnos; para esto alegan la supuesta inestabilidad laboral a las que peligran. Pues, si hay profesores con mejor capacitación deberían entrar a trabajar por aquéllos que no lo están. Lo que se quiere explicar en estas últimas líneas es que el SUTEP se ha convertido en el refugio de los profesores incapaces que se agrupan en ese sindicato que sólo sabe levantarse en huelga cada vez que no están de acuerdo con él.

La política del sector educativo debe ser la meritocracia. Los profesores y directores deben ser evaluados para corroborar si son realmente eficientes. Por otro lado, aquellos trabajadores de la educación que ya tienen un puesto fijo deben esforzarse para mantenerlo. Así se evitarán aquellos profesores que dictan los temas y dejan tareas, no explican.

En conclusión, los problemas de la educación se terminarán cuando el Estado designe más dinero para este sector y, los profesores tomen conciencia al darse cuenta que en sus manos está el futuro de Perú. La ciudadanía espera que esta nueva administración gubernamental se preocupe por la educación peruana que, en realidad, está en pésimas condiciones a comparación de cualquier país de América Latina.

“La mejora del sistema educativo en nuestro país no sólo está en manos del Estado, sino también les concierne a los educadores, a los directores y a la cooperación de los padres de familia, en el caso de los centros educativos”.