José dijo:
-"Voy a sentarme en mi oficina". Así le dice al sitio donde siempre se sienta, al lado de la puerta de la Facultad.
Ve que está ocupada su "oficina".
-"Es lo malo de los comunistas: siempre se adueñan de las cosas" -gritó.
"...desde ahora y para siempre, cualquier semejanza con hechos reales correrá por vuestra propia imaginación..." (F. Paez)
viernes, 18 de diciembre de 2009
José
miércoles, 16 de septiembre de 2009
A ti, mi corazón de mariposa

Miserable avanzaba mi vida
antes de conocer a una criatura
risueña, que me dio luz de locura,
intensa, de alas de un ave herida,
porque su alegría era fingida:
otra muestra de que la vida es dura;
sin palabras dije: "la mejor cura,
amar es, para dolor sin salida".
A ella yo le escribo este soneto
ninfa, mi hada, carita de rosa,
generosa diosa de amor discreto,
encanto de sueño, mujer hermosa,
luz de crepúsculo, mirar coqueto,
a ti, mi corazón de mariposa.
Este soneto-acróstico está dedicado para la niña Pillpintu Kuya-kuya... con mucho amor.
domingo, 26 de julio de 2009
Tarántula
Cursaba el tercer año de primaria en un colegio barranquino del cual no estoy orgulloso de haber egresado ocho años después. A parte de porque fue una pérdida de tiempo y por el aburrimiento al que fui sometido por ser éste un colegio únicamente de varones, la educación con la que salí de ese lugar fue casi nula, por eso le guardo un inmenso rencor. Si no fuese obligatorio estudiar la primaria y la secundaria, me hubiese saltado esa parte. Claro que existen cosas de las que no me arrepiento: grandes amigos.
Volvamos a la historia que hasta ahora no comienzo. La profesora que me enseñó en el tercer grado de primaria había recogido los exámenes bimestrales de Lenguaje. Ya era la hora de la salida. De pronto escuché: “Chicos, mañana traen una tarántula dibujada en la hoja en blanco que han dejado en su cuaderno”.
Toda la tarde estuve tratando de dibujar al arácnido pero yo nunca tuve y creo –esto me hace sentir muy frustrado porque siempre quise ser artista- que nunca tendré talento para el dibujo. Me obsesioné con que el dibujo sea perfecto porque yo quería mostrar mis supuestas habilidades para el arte.
Mi padre llegó de noche y me vio aún haciendo mis deberes escolares.
- ¿Qué tiene que hacer? –me preguntó después de saludarme.
- Debo dibujar una tarántula, pero tiene que ser real porque es una nota importante, por eso me demoro –le dije para justificar el tiempo que me tomaba.
Volvamos a la historia que hasta ahora no comienzo. La profesora que me enseñó en el tercer grado de primaria había recogido los exámenes bimestrales de Lenguaje. Ya era la hora de la salida. De pronto escuché: “Chicos, mañana traen una tarántula dibujada en la hoja en blanco que han dejado en su cuaderno”.
Toda la tarde estuve tratando de dibujar al arácnido pero yo nunca tuve y creo –esto me hace sentir muy frustrado porque siempre quise ser artista- que nunca tendré talento para el dibujo. Me obsesioné con que el dibujo sea perfecto porque yo quería mostrar mis supuestas habilidades para el arte.
Mi padre llegó de noche y me vio aún haciendo mis deberes escolares.
- ¿Qué tiene que hacer? –me preguntó después de saludarme.
- Debo dibujar una tarántula, pero tiene que ser real porque es una nota importante, por eso me demoro –le dije para justificar el tiempo que me tomaba.
- ¿Ya comiste?
- Sí.
Yo seguí intentando hasta las once de la noche. Era muy tarde para un niño que al día siguiente tenía que despertarse temprano para ir al colegio; así que mi padre se ofreció por primera y única vez –y así fue: por primera y única vez- a hacer mi tarea. Lo hizo para que yo pueda dormir.
Al día siguiente, cuando me desperté, encontré dibujada una tarántula casi fotográfica en mi cuaderno: negra, peluda, realmente espeluznante. Yo estaba muy entusiasmado.
- Sí.
Yo seguí intentando hasta las once de la noche. Era muy tarde para un niño que al día siguiente tenía que despertarse temprano para ir al colegio; así que mi padre se ofreció por primera y única vez –y así fue: por primera y única vez- a hacer mi tarea. Lo hizo para que yo pueda dormir.
Al día siguiente, cuando me desperté, encontré dibujada una tarántula casi fotográfica en mi cuaderno: negra, peluda, realmente espeluznante. Yo estaba muy entusiasmado.
La cara de mi padre me decía que no había dormido en toda la noche. Había sacrificado su sueño para dibujarme esa araña que, según lo que me dijo, la copió de un diccionario. En aquel momento no supe valorar lo que pudo haberle costado hacerlo, pero hoy sé que él no es bueno en el dibujo y tuvo que hacerlo con mucha paciencia y dedicación durante toda la noche. Y ahora me estaba preparando el desayuno, porque a mi madre le había tocado trabajar en el turno de guardia en el hospital y llegaba a casa a las nueve de la mañana.
En ese momento mi padre fue un verdadero mártir. Se propuso y logró dibujar una tarántula para que yo pueda cumplir mi tarea que implicaba una nota muy importante. Ya sabemos que, en realidad, era para satisfacer mi ego de pseudoartista.
- ¿Hicieron lo que les dejé? –dijo la profesora pronunciando la pregunta que tanto esperaba.
- Sí –gritó el coro desafinado de niños de ocho años de edad.
- ¿Todos hicieron su carátula?
“¿Carátula? ¿Qué es una carátula?”, me pregunté.
En ese momento mi padre fue un verdadero mártir. Se propuso y logró dibujar una tarántula para que yo pueda cumplir mi tarea que implicaba una nota muy importante. Ya sabemos que, en realidad, era para satisfacer mi ego de pseudoartista.
- ¿Hicieron lo que les dejé? –dijo la profesora pronunciando la pregunta que tanto esperaba.
- Sí –gritó el coro desafinado de niños de ocho años de edad.
- ¿Todos hicieron su carátula?
“¿Carátula? ¿Qué es una carátula?”, me pregunté.
miércoles, 1 de abril de 2009
Infección
-Me duele mucho la garganta, se me ha infectado.
-¿Perdón?
-No puedo hablar más fuerte, me duele la garganta, la tengo inflamada.
-¡Permiso, permiso! ¡Llamen al personal encargado para que limpie la sangre!
-¡Doctor, el paciente está convulsionando!
-Cálmese, enfermera.
-Abra la boca y saque la lengua.
-Sí, es una infección. Doctor, mire a este paciente.
-A ver, abra la boca y saque la lengua. Présteme el bajalenguas. No, no es necesario. Desde acá puedo ver la infección. ¿Ha estado tomando algún medicamento?
-Naproxeno.
-Señora, por favor, los familiares de los pacientes tienen que esperan afuera. ¿Solamente Naproxeno? Cuando van a automedicarse a una farmacia, ¿no se dan cuenta que es San Pedro que los atiende?
-Señor, despierte, ¿cómo se llama?
-Allí viene otro sangrando. ¿Qué le pasó?
-Hay dos versiones: una dice que se cayó trepando al techo de una casa y otra, que lo golpearon.
-¿Perdón?
-No puedo hablar más fuerte, me duele la garganta, la tengo inflamada.
-¡Permiso, permiso! ¡Llamen al personal encargado para que limpie la sangre!
-¡Doctor, el paciente está convulsionando!
-Cálmese, enfermera.
-Abra la boca y saque la lengua.
-Sí, es una infección. Doctor, mire a este paciente.
-A ver, abra la boca y saque la lengua. Présteme el bajalenguas. No, no es necesario. Desde acá puedo ver la infección. ¿Ha estado tomando algún medicamento?
-Naproxeno.
-Señora, por favor, los familiares de los pacientes tienen que esperan afuera. ¿Solamente Naproxeno? Cuando van a automedicarse a una farmacia, ¿no se dan cuenta que es San Pedro que los atiende?
-Señor, despierte, ¿cómo se llama?
-Allí viene otro sangrando. ¿Qué le pasó?
-Hay dos versiones: una dice que se cayó trepando al techo de una casa y otra, que lo golpearon.
-Está borracho, ¿no?
-Sí.
-A ti te pondremos una inyección para esa gargante semipodrida.
-Por si acaso le digo que soy alérgico a la Sulfa.
-No se preocupe.
-Los familiares esperan afuera. Su mamá está estable. No se preocupe.
-Hay que detener la hemorragia. Póngale un cuagulante a este borrachín.
-Sí, doctor.
-Señor, ¿sabe dónde está?
-No sé.
-¿Cómo se llama?
-No recuuerdo.
-¿Sabe quién es el presidente del Perú?
-Caballo Loco.
-¡Jajajajaja!
-¿Algún teléfono dónde ubicar a un familiar suyo?
-No recuerdo, señor.
-Descanse.
-Joven, acérquese. Échese en la camilla boca abajo y desabróchese el pantalón.
-Uhmm... A ver.
-Sí, señorita.
-¡Ay, ay!
-Relájese, sé que duele.
-Ok.
-Ya está. Ahora decanse diez minutos.
-¡Está vomitando!
-¡Llama al de limpieza!
-¿Cuántos años tiene?
-Veintiuno.
-Te recetaría inyecciones para mañana y pasado mañana y ya estarías curado, pero he visto que no puedes aguantarlas.
-No se preocupe, doctor.
-Entonces, ¿te las receto? El de la camilla que viene, ¿qué tiene?
-Fiebre muy alta, doctor. Estoy tomándole la temperatura de nuevo.
-Póngalo en ese espacio.
-¿Te receto las inyecciones? Pero no podrá ponérselas solo.
-Sí. Mi mamá sabe poner inyecciones. No, espere. Yo trabajo en la biblioteca de la San Marcos y no podrán ponérmelas.
-¿Dónde vives?
-En Barranco.
-Mejor te receto estas pastillas. Las tomarás durante seis días. No comas cosas heladas. Eso es todo. ¿Cuánto tiene de fiebre?
-Cuarenta grados. Ya le pusimos un antipirético.
-Solo queda esperar. Eso es todo, joven. No coma cosas frías aunque haga calor. Y para la próxima no venga cuando su garganta esté calléndose por pedazos.
-¡Jaja! Gracias, doctor.
martes, 3 de marzo de 2009
Cambio de luz
"Buenas noches, amables pasajeros. Soy un joven que estuve dos años en prisión y acaba de salir libre, pero que, gracias a Jesucristo Nuestro Señor, se ha reformado y ha podido salir del horrible mundo de la delincuencia y de las drogas. Porque, hermano, es grande la tentación del Demonio que nos arrastra por el camino de la vid fácil. Yo podría estar parado en una esquina con un cuchillo en la mano y robarle sus pertenecias a cualquier chico o chica. Pero la necedidad, hermano, es mucha y tengo que subirme a los carros a vender estos caramelos a diez céntimos, los cuales no te hacen más pobre pero a mí me servirán mucho. Tengo que alimentar a este niño. No me vayas a ignorar cuando pase por tu asiento".
La voz dijo estas palabras me despetó. El muchacho que dijo este pequeño y no muy convincente discurso tenía el cuerpo muy delgado. Su rostro tenía un corte en el pómulo izquierdo. Su cabello era largo y lacio. El niño que llevaba tenía unos seis años de edad. Tenía ojos brillantes y melancólicos que adornaban su cara sucia, su cuerpo era huesudo.
Cuando el hombre pasó por los asientos, muchos de los pasajeros no le compró ningún caramelos y los restantes simplemente lo ignoró; de modo que, al detenerse el carro delante de la luz roja de un semáforo, bajaron desconsolados.
"¡Mi billetera!", gritó un pasajero cuando yo acomodaba mi cabeza en el respaldo para volver a dormirme. "¡Ese ratero de mierda me acaba de robar!". Bajó del carro y cogió al vendedor de caramelos por el cuello y lo empujó de tal manera que éste cayó al suelo. "Yo seré mejor reformador que la cárcel, infeliz", dijo mientras lo pateaba ferozmente en la cara. El niño miraba sin parpadear cómo su padre era golpeado. Parecía estar tan sorprendido que se le había olvidado el llorar.
Desde el carro se oyó la voz de una cuarentona que decía: "Señor, su billetera está aquí, se le cayó en el asiento". La luz del semáforo cambió. Verde.
viernes, 16 de enero de 2009
La sonrisa de todas las mujeres
Hacía un calor insportable. El verano es un castigo de la Naturaleza. No entiendo cómo existen personas que se alegran cuando llega la tortura de axilas y genitales mojados con esta estación. Un rayo de sol entraba por la ventanilla del carro y se posaba en mi brazo izquierdo, pero no me movía del asiento porque el aire que entraba con violencia era el único alivio.
-Sube, sube -gritó el cobrador.
En efecto, subió una señora con su hijo y, detrás de ellos, subió una mujer que se sentó a mi lado. No la describo para que los lectores la imaginen como sea pertinente; pero, si el amor se limitara solamente a lo físico, me hubiese enamorado con solo mirarla. O, de repente, me enamoré. Uno nunca termina por saber las clases de enamoramiento de las que se puede ser víctima.
Podría existir el amor en el que uno se entrega por completo, sin miedo al sufrimiento. En este caso, las lágrimas no son saladas sino dulces porque salen a través de los ojos pero nacen de muy dentro, y las risas duelen en la cara porque son intensas. Uno es el otro. Cuando no están juntos, los cuerpos se extrañan; pero las almas, no, porque son una, porque las almas de este amor no entienden de distancias ni de cosas concretas. Van más allá de lo físico.
Puede, también, existir el amor literario. Donde uno parece estar entre páginas y citas. Se tiene que dar saltitos pequeños para llegar al Cielo. Es vivir arrastrado como un Sancho Panza por los sueños de un Quijote con falda.
La mujer se había quedado dormida.
-Señorita, pasaje -dijo el cobrador.
-Déjela dormir, debe estar muy cansada.
El cobrador se fue algo confunfido. Ella apoyó, sin darse cuenta, supongo, su cabeza en mi hombro derecho. ¿Es ésta mujer la creadora de una de las maneras de amar?
Cada mujer es, pues, digna de ser amada de una manera particular. Estas líneas no serán dedicadas, en esta ocasión, al amor sino a todas las mujeres. Para todas, que son una en un sentimiento cuyo concepto es muy abstracto y difícil. Hay que amarlas a todas pero de con un amor diferente porque ellas son diferentes, solo son iguales en su necesidad de ser amadas. Hay que amarlas a todas como a una diosa que es una y muchas a la vez, una diosa madre del amor.
-Señorita, disculpe, ya tengo que bajar.
-Perdón -dijo, y luego sonrió. Quiero creer que fue una sonrisa de todas las mujeres.
domingo, 11 de enero de 2009
La muerte no existe
A Álvaro Sacovértiz.
Ahora estarás allá, en las estrellas,
junto a tu poesía, amigo.
junto a tu poesía, amigo.
La muerte. No hay nada más temido por los humanos que la muerte. Nadie sabe lo que hay más allá, nadie sabe siquiera si existe un "más allá". Es el temor a lo desconocido. ¿Qué es el "más allá" cuando aún se siente a alguien más acá?
Nadie sabe, tampoco, si la muerte realmentre existe. "Aún vive entre nuestros recuerdos", suele decirse. El alma de alguien estimado no se va de este mundo que ya tiene mucho de metáfísico,se queda en nosotros. Entonces solo existe la muerte física, la verdadera muerte llega con el olvido, y hay personajes que han llegado a la inmortalidad, que aún se hacen sentir a nuestro lado. Personas que no se van, que interactúan con este mundo aún. Los extrañamos porque los tenemos presentes, porque están presentes. Solo han dejado el cuerpo de lado, como se dejan las cosas que pasan y nos pesan.
Nadie sabe, tampoco, si la muerte realmentre existe. "Aún vive entre nuestros recuerdos", suele decirse. El alma de alguien estimado no se va de este mundo que ya tiene mucho de metáfísico,se queda en nosotros. Entonces solo existe la muerte física, la verdadera muerte llega con el olvido, y hay personajes que han llegado a la inmortalidad, que aún se hacen sentir a nuestro lado. Personas que no se van, que interactúan con este mundo aún. Los extrañamos porque los tenemos presentes, porque están presentes. Solo han dejado el cuerpo de lado, como se dejan las cosas que pasan y nos pesan.
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