viernes, 25 de marzo de 2011

La Raya de Bolivia

Barranco tiene un equipo de fútbol que se llama, precisamente, Santiago Barranco. A los integrantes de dicho conjunto se les denomina Los piratas de la Raya Bolivia. Lo de piratas se debe a que -como es lógico- querían hacerse temer, pero dónde queda Raya Bolivia. Aquí la respuesta. 
Original Parroquia San Francisco
de Asis (foto de 1919), no pudo
resistir al paso del tiempo.

La parroquia San Francisco de Asis estaba recién construida pero le faltaba algo esencial para estar completa: campanas (por lo menos una). Fue enctonces que don Pedro Elguera -alcalde de Barranco desde 1893 a 1895- ordenó a sus empleados traer una que no era utilizada en las tierras de Surco. Cuando los morenos de Elguera regresaban con la campana a cuestas, los pobladores surcanos salieron de sus casas armados de piedras y palos para arremeter contra aquellos que se llevaban lo que les pertenecía. Los barranquinos dieron batalla pero, al ver que sus atacantes crecían en número, tuvieron que huir a toda carrera para evitar una paliza mayor.
Cuando don Pedro Elguera se enteró de lo sucedido, se dirigió hacia lo que hoy es la avenida Surco -más conocidsa como Roosevelt- y, cual Francisco Pizarro y los trece del gallo, dibujó una raya en el suelo y dijo:
"Barranquinos, desde hoy en adelante, éste será el límite entre nosotros los peruanos, osea los barranquinos, y los bolivianos, que son esos cholos de Surco. Ésta es pues "la Raya de Bolivia". Cuidaos, eso sí, que estos cholos bolivianos no la pasen jamás".
Así pues, esa zona se le conoció como La Raya de Bolivia (o la Raya Bolivia), que fue el primer límite conocido con el distrito de Surco.

lunes, 7 de marzo de 2011

Los nadies


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir
de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los
nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie
derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano, El libro de los abrazos.