
Miserable avanzaba mi vida
antes de conocer a una criatura
risueña, que me dio luz de locura,
intensa, de alas de un ave herida,
porque su alegría era fingida:
otra muestra de que la vida es dura;
sin palabras dije: "la mejor cura,
amar es, para dolor sin salida".
A ella yo le escribo este soneto
ninfa, mi hada, carita de rosa,
generosa diosa de amor discreto,
encanto de sueño, mujer hermosa,
luz de crepúsculo, mirar coqueto,
a ti, mi corazón de mariposa.
Este soneto-acróstico está dedicado para la niña Pillpintu Kuya-kuya... con mucho amor.