sábado, 15 de marzo de 2008

El fabricante de ilusiones

El fabricante de ilusiones se ha escapado de los límites de su trabajo y ahora fabrica bilis. Ha dejado que una de sus ilusiones -que parece aún dolerle que haya sido solo una ilusión- le ocasione una rabieta de niño sin juguete.
Señor fabricante, la vida es una ilusión que se tiene que saber moldear. Hay que mirarla con una cara sonriente, aunque nos traiga sinsabores; debemos esquivar los dolores y aprovechar los placeres que nos manda.
Usted ha tomado muy en serio a la espina clavada en su corazón por un idilio que fabricó en sus sueños y nunca fue parte de la realidad. La sangre que brotó de esa decepción sirvió de tinta para esa literatura hepática de la que ahora es usted autor. Un papel en blanco es un istrumento en el que el Dios Escritor crea mundos diferentes que existen solamente en la imaginación de los lectores. La literatura se hace con pasión, no con hiel. Es un arte, no una terapia o una catarsis.
Puta es a ira que le hace renegar y, de ese modo, traicionar a una persona -que no es más que la protagonista de una ilusión mal fabricada- que lo quiere de una manera insuficiente para usted y por ello le da el calificativo con el que empieza esta oración. Póngale más ficción a esa historia que, por la rabia que vierte en ella, delata a la dueña de la mano que estruja su corazón.