Cuando llegó la hora de que el ganador del Nobel se retire, una gran cantidad de personas se le fueron encima -libro en mano- para lograr que él los firme. ¿Tanto alboroto para una rúbrica? Estaba muy seguro de que a Vargas Llosa no le importaba quiénes eran los dueños de esos libros y escribía su firma mecánicamente sobre cualquier papel que le pongan enfrente.
Recordé que tenía en mi bolsillo El prisionero del sexo de Norman Mailer y decidí comprobar si era cierto lo que pensaba. Intenté hacerle firmar a Vargas Llosa ese libro que no es de su autoría y…
jjajajjajaja pendeivis XD... ni siquiera leyó que decía SEXO!!! compro SEXO vendo SEXO atiendo..(8) ajjajaja mejor le hubieras pedido su número xD
ResponderBorrar¿Para qué quiero su número?
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