
"...desde ahora y para siempre, cualquier semejanza con hechos reales correrá por vuestra propia imaginación..." (F. Paez)
sábado, 28 de agosto de 2010
Soneto a Angela

jueves, 19 de agosto de 2010
A la profesora Fernández
Profesora Fernández, le envío este correo electrónico para decirle que si no me he acercado personalmente para las correcciones de guión es porque le tengo miedo. Es por eso que iban Yuri o Rosario. Usted me asusta pero no es un miedo de sumisión sino es pavor a su -a mi parecer excesiva- fe, a su fanatismo religioso. El miedo es similar al que le tengo a los integrantes de las barras bravas. Ese miedo me impide decirle en persona todo lo que diré valiéndome de este medio electrónico.
En primer lugar, no comparto esas ideas de verticalidad absoluta en cuanto a la jerarquía profesor-estudiante. No acepto la sumisión total. Nunca me gustó eso de que lo que usted diga se tiene que hacer sin chistar. Por ende, me parece injusto que se atribuya el poder de colocarnos una nota calificativa por “concepto de alumno”, que no es otra cosa que el grado de sumisión que se debe tener -según su modo de pensar- hacia usted.
Ben. A mi parecer, Ben no es la persona más indicada para evaluarnos. Él estuvo solo un rato durante la grabación. No sé qué nota me habrá puesto porque yo me fui con Omar a recoger a un actor y no estuve presente. ¿Me habrá puesto un cero? Esa nota, sea buena o mala, no tiene valor porque no ha visto lo que hice el día del rodaje. Con respecto a la vestimenta, perdí su confianza por ciertos consejos que nos dio para la grabación del videoclip. Desde ese momento, por lo menos yo (no puedo o no debo decirle lo que piensa el resto de mi grupo), sentí que nos estorbaba en lugar de ayudarnos.
Mi grupo. Le agradezco que me haya colocado allí. Me ha gustado trabajar con ellos. Fue una bella experiencia. Conocí a personas extraordinarias.
Esperando que no tome muy a mal este correo (perdóneme el exceso de sinceridad), me despido de usted disculpándome nuevamente por no haberle dicho todo esto personalmente. Le repito que es por temor a usted. No lo envío en cadena porque no quiero repetir el error de Edinson, pero quiero que sepa lo que pienso. Ojalá que mi opinión acerca de usted no afecte mi calificación.
PD: Desearía saber su apreciación acerca de este mensaje.
sábado, 13 de marzo de 2010
Putita
miércoles, 10 de marzo de 2010
Giannira
-Lejía se escribe con "J" -le corrogió.
-Oye, no seas sonso, se escribe con "G" -dijo ella con ese asento selvático que lo estremeció a él.
-Es con "J". Estoy seguro, mujer.
-Con "G" de Giannira es. Allí está, de la lejía, su envase. Fuíjate allí.
Él tomó el envase con seguridad y se lo mostró.
-Tienes razón. Entonces se dice lefía.
viernes, 18 de diciembre de 2009
José
José dijo:
-"Voy a sentarme en mi oficina". Así le dice al sitio donde siempre se sienta, al lado de la puerta de la Facultad.
Ve que está ocupada su "oficina".
-"Es lo malo de los comunistas: siempre se adueñan de las cosas" -gritó.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
A ti, mi corazón de mariposa

Miserable avanzaba mi vida
antes de conocer a una criatura
risueña, que me dio luz de locura,
intensa, de alas de un ave herida,
porque su alegría era fingida:
otra muestra de que la vida es dura;
sin palabras dije: "la mejor cura,
amar es, para dolor sin salida".
A ella yo le escribo este soneto
ninfa, mi hada, carita de rosa,
generosa diosa de amor discreto,
encanto de sueño, mujer hermosa,
luz de crepúsculo, mirar coqueto,
a ti, mi corazón de mariposa.
Este soneto-acróstico está dedicado para la niña Pillpintu Kuya-kuya... con mucho amor.
domingo, 26 de julio de 2009
Tarántula
Volvamos a la historia que hasta ahora no comienzo. La profesora que me enseñó en el tercer grado de primaria había recogido los exámenes bimestrales de Lenguaje. Ya era la hora de la salida. De pronto escuché: “Chicos, mañana traen una tarántula dibujada en la hoja en blanco que han dejado en su cuaderno”.
Toda la tarde estuve tratando de dibujar al arácnido pero yo nunca tuve y creo –esto me hace sentir muy frustrado porque siempre quise ser artista- que nunca tendré talento para el dibujo. Me obsesioné con que el dibujo sea perfecto porque yo quería mostrar mis supuestas habilidades para el arte.
Mi padre llegó de noche y me vio aún haciendo mis deberes escolares.
- ¿Qué tiene que hacer? –me preguntó después de saludarme.
- Debo dibujar una tarántula, pero tiene que ser real porque es una nota importante, por eso me demoro –le dije para justificar el tiempo que me tomaba.
- Sí.
Yo seguí intentando hasta las once de la noche. Era muy tarde para un niño que al día siguiente tenía que despertarse temprano para ir al colegio; así que mi padre se ofreció por primera y única vez –y así fue: por primera y única vez- a hacer mi tarea. Lo hizo para que yo pueda dormir.
Al día siguiente, cuando me desperté, encontré dibujada una tarántula casi fotográfica en mi cuaderno: negra, peluda, realmente espeluznante. Yo estaba muy entusiasmado.
En ese momento mi padre fue un verdadero mártir. Se propuso y logró dibujar una tarántula para que yo pueda cumplir mi tarea que implicaba una nota muy importante. Ya sabemos que, en realidad, era para satisfacer mi ego de pseudoartista.
- ¿Hicieron lo que les dejé? –dijo la profesora pronunciando la pregunta que tanto esperaba.
- Sí –gritó el coro desafinado de niños de ocho años de edad.
- ¿Todos hicieron su carátula?
“¿Carátula? ¿Qué es una carátula?”, me pregunté.
miércoles, 1 de abril de 2009
Infección
-¿Perdón?
-No puedo hablar más fuerte, me duele la garganta, la tengo inflamada.
-¡Permiso, permiso! ¡Llamen al personal encargado para que limpie la sangre!
-¡Doctor, el paciente está convulsionando!
-Cálmese, enfermera.
-Abra la boca y saque la lengua.
-Sí, es una infección. Doctor, mire a este paciente.
-A ver, abra la boca y saque la lengua. Présteme el bajalenguas. No, no es necesario. Desde acá puedo ver la infección. ¿Ha estado tomando algún medicamento?
-Naproxeno.
-Señora, por favor, los familiares de los pacientes tienen que esperan afuera. ¿Solamente Naproxeno? Cuando van a automedicarse a una farmacia, ¿no se dan cuenta que es San Pedro que los atiende?
-Señor, despierte, ¿cómo se llama?
-Allí viene otro sangrando. ¿Qué le pasó?
-Hay dos versiones: una dice que se cayó trepando al techo de una casa y otra, que lo golpearon.