martes, 9 de octubre de 2007

Tributo a Gina

Salió del centro de salud raudamente pero sin prisa. Es una manía muy humana la del caminar rápido cuando se está preocupado o afligido por algo, como si dentro de uno se ha tomado una determinación pero no hay más que dudas. El médico le había dicho que estaba en cinta. Aunque la demora de más de dos semanas de su sangrado natural y la noche orgiástica en la que estuvo anteriormente al mencionado atraso menstrual le hacían estar casi segura de esta situación. Ella salió tan sorprendida que pareciera que no sospechara la fatal noticia que le dio el médico. Sí, para ella como para muchas mujeres tener un hijo es un evento fatal, pero no caeremos en algún discurso moralista. Solamente nos limitaremos a narrar lo que sucedió.
Pensaba que sus padres, al enterarse, se iban a decepcionar de ella y a echarla de su casa. “Me van a matar si se enteran”, decía en su confundida mente. La idea de ocultarles la noticia la seducía, pero no se sentía capaz de hacerlo. No se veía como madre, pues, ella detestaba a los niños porque cree que son una carga o una responsabilidad muy grande que cumplir. “Yo estoy hecha para una vida libre de responsabilidades como ésta, no voy a cuidar a mi hijo, soy una bestia como persona y una persona inadecuada para criar a un niño. No voy a permitir que este niño nazca en este mundo de mierda, sería una crueldad dejarlo nacer. Yo he tratado de buscar la parte buena de este mundo miserable: lo busqué en la Filosofía pero no me ha dado respuestas –generalmente esta disciplina trata de solucionar problemas, pero cuando lo consigue deja de ser Filosofía y se convierte en Ciencia, y no existe aún la ciencia que pueda desaparecer la miseria de la realidad- también busqué en una vida ligera, sin preocupación, y lo único que me dio es un hijo: una futura víctima de esta desgracia llamada humanidad”.
Iba caminando por la orilla del mar. Era un atardecer muy pacífico: el cielo se tornaba de distintos colores, sobre el cual volaban las gaviotas con su agudo trinar. Ella se va hundiendo por el camino dorado que hace en el océano el reflejo del sol a medio ocultarse. Camina lentamente, con una mano sobre su el vientre y lágrimas, más saladas que el mar, que resbalan por sus mejillas, hasta desaparecer -ellas- en las aguas.

2 comentarios:

  1. ..bazura ... mejor pon miz apellidoz tambien.. jajajaj... pero x zia.. a mi zi m nkantan loz niñoz =).. m nkantaria tener un hijo ... pero komo dizez no lo tndria... x muchaz razonez .. k m haz robado para ponerla n tu ¿hiztoria???.. xD!

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  2. Hace mucho que no pones nada nuevo. Brahma! Renuevate.

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