sábado, 30 de octubre de 2010

Jodidos

¿En qué momento se jodió el Perú? Esta pregunta la formuló Mario Vargas Llosa en su novela Conversación en La Catedral. Hasta hoy se han ensayado un sinnúmero de respuestas y no se ha llegado a consenso alguno; pero, en esta ocasión, no voy a refutar ni a elogiar a ninguna de ellas -pues todas tienen algo de certeza-, ni mucho menos intentaré esbozar una nueva. Lo que haré es poner sobre la mesa una pregunta más incómoda que se desprende de la anterior: ¿por qué sigue jodido el Perú?
La democracia no está funcionando correctamente. El pueblo, que es quien debe gobernar –o, por lo menos, participar en el gobierno-; realmente no lo hace y permite que el sistema lo mantenga adormecido, sin la capacidad intelectual para tomar verdaderamente las riendas del país. El Perú tiene el método de gobierno de las dictaduras civiles para mantenerse en el poder: el embrutecimiento masivo de su población. Es mucho más sencillo terminar con todo intento de lucidez que asesinar a una persona lúcida, además que genera menos resentimientos. Después de todo, en el Perú gobierna la dictadura del poder económico, que está por encima del poder político. Los procesos electorales, últimamente, solo han servido para votar por los que podrían ser los próximos testaferros de los saqueadores de nuestro país.
Por otra parte, la educación en el Perú tiene uno de los presupuestos más bajos de todo el mundo. Se han disminuido las horas académicas de los cursos de Historia -si los jóvenes supieran de Historia, no habrían votado por Alan García, pues sabrían de los “hiperinflados” errores que cometió en su primer período-; han reducido, también, -si es que no se han suprimido- las horas de los cursos de Filosofía, es decir, se incentiva de manera abierta y descarada a la flojera mental, a la incapacidad de cuestionamiento.
La universidad pública es uno de los pocos espacios donde se puede ejercer la actividad de pensar libremente, a pesar de que existen varias amenazas por intervenir los claustros universitarios. El problema por el que atraviesa la educación superior pública es la falta de presupuesto. Lo que se le otorga económicamente a este sector es una miseria comparado con las cifras que se tienen en otros países. Los equipos e implementos necesarios para los laboratorios son de arcaicos. Por ejemplo, estoy escribiendo este ensayo en la Universidad de San Marcos, en un ordenador Pentium IV de la Facultad de Letras, cuyo teclado numérico lateral no funciona, además de tener instalado el Windows 2000, es decir, tecnología de hace una década. El Estado ha abandonado uno de los pocos sectores en los que se realiza un trabajo intelectual relativamente aceptable. ¿No será que se toma como un peligro el incentivo a los seres que realmente cuestionen?
Por último, los medios masivos de comunicación tienen una función embrutecedora increíble, son un volquete de basura que se descarga en nuestros cerebros. La población, en lugar de preocuparse por la realidad del país, se preocupa dónde guarda una modelo paraguaya su celular o si es cierto que Roberto Martínez quiere volver con Gisela Valcárcel. Todas las noches, el peruano promedio llega cansado de su trabajo ansioso de ver su dosis de sangre y chismes, que es en lo que se ha convertido, en líneas generales, los noticieros. Uno de los deberes de los medios de comunicación es el de “educar” y, al parecer, todo lo expuesto en este párrafo es lo que el sistema entiende por la palabra en comillas.
En conclusión, el Perú sigue jodido porque el sistema actual tiene controlado y dopado cualquier intento de lucidez mental, para este fin, la basura debe tener ocupada nuestras cabezas.

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