Cuenta la leyenda que unos pescadores no habían obtenido suficientes peces para solventar los gastos de sus familias. Esto hizo que decidieran arriesgarse e internarse más en el mar, al sur de Lima, pero un mal cálculo hizo que la noche y la niebla los cubriera. La desesperación los invadió ya que no podían ver más que la oscuridad que los rodeaba. Recitaron muchas oraciones a Dios, a María, a los ángeles y a los santos para que los ayuden y no permitan que se pierdan para siempre en la inmensidad del mar. Fue entonces cuando uno de ellos vio una luz a lo lejos, que los llenó de alegría; pues creía que era una embarcación anclada. Era su salvación. Sintieron que sus plegarias habían sido escuchadas. Hicieron todas las señales posibles para que vinieran a rescatarlos pero la luz permanecía en el mismo lugar. Al no tener éxito, decidieron remar hasta la luz, la cual, conforme se iban acercando, se convertía en una cruz de fuego que estaba en tierra firme, sobre un barranco. De ese modo, los pescadores se salvaron. ¿Quién colocó esa cruz? Nunca supieron la respuesta a esa interrogante puesto que el lugar al que habían llegado no estaba poblado. Estos hombres prometieron, a modo de agradecimiento, construir una ermita en el lugar donde hallaron la cruz. Alrededor de dicha construcción empezaron a asentarse diversas familias. El 26 de octubre de 1874 se creó el distrito de La Ermita de Barranco, que luego será conocido simplemente como Barranco.
Hoy, este distrito es uno de los más turísticos de Lima porque ha sabido juntar lo tradicional con lo moderno, lo cual se refleja en su arquitectura.
Las noches de los fines de semana en Barranco albergan todos los tipos de bohemia: desde las discotecas y conciertos de rock en su boulevard hasta las conversaciones intelectuales con una copa de vino al lado.
También tiene su lado este distrito tiene su lado romántico. Pues, nada más romántico que un atardecer de verano en el Puente de los Suspiros.

que linda la leyenda ;)
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