Ante esto tengo que decir lo siguiente: Yo no creo en falsos profetas ni en falsas profecías, yo creo únicamente en el mito del Inkarri, aquél que dice que el Inca fue descuartizado y cuando las partes de su cuerpo se vuelvan a unir con la cabeza, será el fin del mundo; aquél que dice -interpretándolo- que la cultura peruana fue aislada del poder y cuando ella vuelva a renacer, cuando sus hijos se unan , será el fin del orden actual, será la gran transformación, el gran Pachacuti.
Tengo -tenemos los peruanos- la esperanza de que esta mutación en el sistema esté por darse, de que la injusticia social haya encontrado fin en nuestra tierra, de que el Perú sea de todos y sus riquezas se queden en él, de que se acabe la explotación del sistema neoliberal. Ahora tengo la fe de que los peruanos hayamos despertado y que podamos gritar en una sola voz de reclamo que estamos cansados de tanta mierda y sabemos que es aplicable a la sociedad la tercera ley de Newton: toda acción produce siempre una reacción igual y contraria. Tanta opresión crea una respuesta contra el opresor.
Tengo -tenemos los peruanos- la esperanza de que esta mutación en el sistema esté por darse, de que la injusticia social haya encontrado fin en nuestra tierra, de que el Perú sea de todos y sus riquezas se queden en él, de que se acabe la explotación del sistema neoliberal. Ahora tengo la fe de que los peruanos hayamos despertado y que podamos gritar en una sola voz de reclamo que estamos cansados de tanta mierda y sabemos que es aplicable a la sociedad la tercera ley de Newton: toda acción produce siempre una reacción igual y contraria. Tanta opresión crea una respuesta contra el opresor.

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