jueves, 26 de septiembre de 2013

El paro y los sindicalistas

Hoy, los sindicatos harán un paro nacional. ¿Con qué finalidad? Dicen que quieren hacer que Ollanta Humala escuche sus demandas, cumpla sus promesas y regrese a la “Gran Transformación”. Desean de vuelta al caudillo que llevaron al poder tras haber creído sus balbuceantes discursos contra el sistema. ¿Será realmente ésta la finalidad del paro?

El 28 de julio, luego de la frustrada marcha hacia el Congreso del día anterior, la actitud de los sindicalistas dejó mucho que desear. La Plaza San Martín se convirtió en escenario de la más burda copia de lo que hizo Humala al prometer lo que nunca cumplió. Los representantes de cada agrupación dieron rienda suelta a la más asquerosa demagogia, al más burdo blablalá, y se abstuvieron de participar en una protesta más activa impulsada por los universitarios. “¡Aquí estamos luchando!”, decía uno en su discurso. “Hemos venido a exigirle a Humala que cumpla sus promesas”, añadía otro. Pues, ni luchaban ni exigían nada, estaban escupiendo, uno por uno, los mismos discursos —y casi con el mismo lenguaje— que se repiten desde hace 40 años. Los trabajadores acogían con entusiasmo las babas de sus representantes y así, sin secarse, se fueron a sus casas a soñar con las palabras escuchadas. Los dirigentes sindicales, muchos de los cuales tienen ya varios años en su puesto, están cayendo en la misma política que dicen aborrecer. Simplemente con discursos nunca se ha cambiado nada. ¿De qué vale gritar “abajo el sistema” si nada se hace para traerlo abajo?

La solución para que las demandas populares sean escuchadas y resueltas, para que haya un verdadero cambio en el sistema es simple: materializar los verbos con acciones concretas, tener los cojones (y ovarios) bien puestos y salir a darle vuelta al sistema. ¿Cómo se hace eso? Bueno, con diálogo no se hace.

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