La derecha y los grandes grupos
de poder económico, a través de sus medios de comunicación, han creado la
paranoia de que Sendero Luminoso está renaciendo a través del Movadef, que está
tomando las universidades y capta a los estudiantes como si éstos fueran las
ratas de Hamelin. Lo mismo dicen de los sindicatos. Pero esa es una realidad
inventada. Son muy pocos los estudiantes y trabajadores que consideran que la
forma de reconciliar al país es una amnistía general y son menos aún los que creen
en el Pensamiento Gonzalo; pero, a pesar de su cantidad, son utilizados como
pretexto perseguir a las personas o agrupaciones que están en contra del status quo, vinculándolos con el
terrorismo, de esa manera, buscan inmunizar el orden establecido ante cualquier
crítica. Es obvio que la generalización no es ingenua.
Pero, ¿cómo no van a existir
personas a las que les apeste este sistema, la realidad peruana?; ¿no es
repudiable que en nuestra democracia, en teoría, existen la libertad de
reunión, el derecho a la privacidad y autonomía universitaria, pero, en la
práctica, se espían a los estudiantes universitarios?; ¿cómo no puede asquear
que el Tribunal Constitucional le limpie las manos ensangrentadas a Alan García
declarando que la matanza de El Frontón no es un delito de lesa humanidad?; ¿no
es hediondo oír miles de veces que mantener el sagrado modelo económico neoliberal
nos sacará del subdesarrollo cuando, en realidad, es la causa de que la
desigualdad crezca sin parar desde la última década del siglo XX?; ¿acaso no
indigna saber que la bonanza económica es como el vestido del emperador, pues, nos
dicen que es cierta y bella pero, en realidad, no existe?; ¿no es vomitivo ver
cómo los medios de comunicación ocultan el hambre que existe en el país y
promocionan Mistura?; ¿no causa rabia que, desde que la invasión en el siglo
XVI, América no ha sido realmente libre y que el sistema sigue siendo opresivo
contra quienes les pertenece esta tierra?; ¿no causa vergüenza ajena ver la
indignación de los peruanos por un mal arbitraje en un partido de fútbol y
están adormecidos frente a la injusticia social?; ¿cómo no puede ser aborrecida
la hipocresía con la que muchas personas comentan que es una pena que el frío traiga
a la muerte consigo en la puna, que hay que ayudar a nuestros hermanos,
mientras lo que realmente hacen es adquirir ropa que cuesta diez veces más de
lo debido solo para vestir el ego?; ¿no desespera ver cómo la atención de la
gente es atrapada por los escándalos de algún personaje en busca de titulares
en lugar de serlo por todo lo anteriormente mencionado? ¿Esto es democracia?
Las grandes mayorías no solo son
explotadas, reprimidas e idiotizadas por los medios, sino también les imponen
cómo deben de pensar, es decir, deben creer que el Perú es el mejor de los
paraísos. Es lo único que aceptan, lo demás es terrorismo. En realidad, los
grandotes siempre han tenido el terror de que la población abra los ojos y
reclame lo que es suyo, siempre han tenido el terror ante la justicia social y
la equidad.

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