viernes, 25 de febrero de 2011

Macarena: siempre niña, siempre dulce.

-Aquí está la niña eterna. Hola, Macarena.
-Hola, Mima.
-¿Cómo estás?
-Bien. ¿Cómo te llamas?
-Delia.
-¿Por qué vienes?
-Porque soy  tu abuela y quiero verte.
-Entonces, ¿eres vieja?
-Jajajajaja. Muy vieja.
-¿Y yo? Yo tengo 16.
-Cierto. Tu mamá me dijo que ya sabes inglés.
-Yes. Door, table, chair, pen, blue, red, mother, father.
-¡Uy, no te entiendo nada!
-Mima, ¿cómo te llamas?
-Delia.
-¿Delia qué?
-Delia Casas.
-No. Eres Delia Houses.

viernes, 11 de febrero de 2011

Las urgencias de Alan

El señor Alan García, quien se dice presidente de nuestro país y no gobierna más que para los empresarios -y no todos los empresarios sino solo para sus amigos-, ha promulgado el Decreto de Urgencia 001-2011. En este documento, se aprueba la eliminación de algunos trámites burocráticos a las obras que García considera importantes. Lo que más resalta son los párrafos que se muestran en la imagen. En ellos se da libertad al Ejecutivo para facilitarles a los concesionarios algunos aspectos legales, es decir, les ayuda a violar las leyes.
Incluso se les dará la autorización para que inicien sus obras sin que sea necesario el estudio de impacto ambiental que especifica la Ley N° 27446. ¿Puede ser un proyecto tan "urgente" como para omitir dicho estudio? En realidad, lo urgente para el señor García no es solo favorecer a sus amigos empresarios sino además dejar avanzandas estas obras antes de que termine su mandato y jactarse de haber puesto las primeras piedras de ellas. Lo hace con la finalidad de ser reelegido en el 2016. Sin mencionar las bombas de tiempo que le deja al próximo gobierno si algo sale mal.
Es indignante saber que para nuestro Presidente una obra (en realidad, el negociado de la obra) sea másimportante que el ambiente en el que vivimos los peruanos.

lunes, 7 de febrero de 2011

El sol de Castañeda



Hay quienes piensan que Luis Castañeda cree que manejar el país desde la Presidencia de la República es similar a tener las riendas de la alcaldía de Lima. Al escuchar que quiere hacer una carretera de sur a norte, desde Cajamarca hasta Puno, pasando por toda la sierra peruana, solo puedo darles toda la razón del mundo a sus rivales políticos. Peor aún, si llega a ser presidente, sería un alcalde del Perú tan malo como lo fue en Lima: sin verdadera planificación, construyendo pistas en cualquier lado pisoteando o evadiendo estudios de impacto ambiental y social.
El comercio en nuestro país se da, eminentemente, en forma transaversal, es decir, de este a oeste o viceversa. Lo que se necesitan son pistas que unan los pueblos con las capitales de las regiones y éstas con los puertos de la costa, de ese modo se favorece la exportación e importación. Además, en los pueblos serranos que se encuentran cerca entre sí, la producción es similar, no es muy necesario el comercio; y, en el caso del intercambio comercial entre regiones lejanas, lo más rápido y práctico es hacerlo a través de la carretera de la costa, pues es recta y no tiene tantos accidentes geográficos como en la sierra. Hasta el clima es menos hostil en la costa. Una carretera como la que Castañeda tiene en planes es inútil.
Además, Castañeda tiene una idea equivocada de lo que es el progreso. Cree que llenar de asfalto y cemento el país lo hará desarrollado. ¿Es eso o que recibe una jugosa comisión por cada obra? Es, pues, sospechoso que el Metropolitano haya costado mucho más de lo que indica su primer presupuesto, que haya insistido mucho en construir un anillo vial sobre parte de la Ciudad Universitaria de San Marcos que no es necesario, entre otros incidentes que se dieron durante su gestión.
Por otra parte, el caso Comunicore se ha dejado de investigar por de Susana Villarán, incumpliendo su promesa de fiscalizar a la gestión que precedió a la suya. Castañeda tiene la responsabilidad del robo de más del pago irregular de más de 35 millones de soles a la empresa fantasma Comunicore. Uno suma así de grande no puede salir sin que él se haya dado cuenta.
Como se puede observar, son varias las nubes ocultan el sol de su partido al momento de elegir un presidente el 10 de abril.

domingo, 23 de enero de 2011

Corre, Jaime, corre

-Bajo en el paradero.
¡Ahora a correr! Corre, Jaime. Cruza, cruza, noooo. La luz, uy, casi me mato. Cambia a rojo, rojo, rojo, rojo. ¡Ayayay! No llego. Cambia, luz maldita. ¡Rojo, por fin! Son dos cuadras nomás. Corre, corre rápido. Si siempre tuvieras estos apuros, serías un gran atleta. ¿Por qué hay tanta gente si son a las once de la noche? Ah, es sábado.
-Permiso. Permiso, por favor.
Corre duro. Voltea la esquina y corre con todo. ¡Corre! Allí está el vigilante.
-Buenas noches, señor.
¿Me habrá escuchado? ¿Lo habré despertado? Corre rapidito. Pasé muy rápido. Nunca he corrido tan rápido. Ya llegas, sigue. ¡Más rápido idiota! Hago lo que puedo. Jaja. Es tan desesperante que discuto conmigo mismo. Corre, corre. Ya está, llegaste a la reja. ¿Dónde está la llave? ¿Dónde mierda está mi llave? ¡Maldición! Este morral es un caos. ¡Aquí estás llaverito de mi alma! ¿Cuál es, cuál es? Ésta... no, no es. ¡Ésta es! ¡Ayyyy! Ya está, abrió. Corre, correeee... La puerta de la casa. Otra vez la tortura de las llaves. A ver, a ver. ¡Ya está!
-¡Permiso, permiso, por favor!
Llegué, justo a tiempo llegué. ¡Listo! Bajo la bragueta y... ahhh... ¡Qué rico...! ¡Carajo, no bajé el calzoncillo!

sábado, 15 de enero de 2011

Año de Todas las Sangres

"El pueblo da poder a los símbolos. Solo, un símbolo no significa nada, pero con bastante gente [...] puede cambiar el mundo". (V for Vendetta)

El señor García ha denominado al 2011 como el Año del Centenario de Machu Picchu para el Mundo en lugar de la primera opción que le dio el Ministro de Cultura, que fue Año del Centenario del Natalicio de José María Arguedas. A mí y a la mayoría de los peruanos nos hubiese gustado lo segundo, o quizás una fusión de las dos alternativas. Talvez hubiera sido mejor ponerle al 2011 una denominación más simbólica: Año de Todas las Sangres.
Lamento con toda mi alma que este año no será de todas las sangres, ni el que sigue. En nuestro país nos hace mucha falta mirarnos al espejo ver cuan pluriculturales somos. Lima no es el Perú, ni el modelo del limeño es el del peruano.
Es tan enorme en entreguismo que profesa Alan García que Machhu Picchu es para el mundo y no para el Perú. Lo ofrece sin percatarse que este monumento arqueológico que nos legaron los incas debe ser respetado y no explotado de un modo tan abrupto como recurso turístico. Puede ser dañado por las miles de visitas que tiene. Es, pues, el peso del capitalismo salvaje que está cayendo sobre nuestra cultura aplastándola.
¿Por qué no incluyó también a Arguedas en la denominación del presente año? Es peligroso promover la lectura de un escritor indigenista que puede abrirle los ojos la población. Es preciso mantener la masa en un estado de ignorancia para poder dominarlo y manipularlo a su gusto.
Cuando la población peruana, todas las poblaciones peruanas, tengan a la mano una educación que les permitan ver más allá de lo que le cuentan algunos políticos o los medios basura de comunicación, podrán valorar mejor a Machu Picchu, comprendiendo, también a los herederos culturales de los que lo construyeron. Dejarán de ver a dicho monumento como un recurso al cual explotar y al escritor como el gran valor que es para la cultura peruana.
Tiene que haber un modo de cerrarle el paso a García para que no siga negándonos nuestra propia cultura. Tenemos que alzar nuestra voz y reclamar lo que es nuestro.El 2011 debe tener en su nombre una alusión al gran valuarte indigenista que fue y siempre será José María Arguedas. Algo tan simbólico como el nombre de un año puede ser el inicio para un gran cambio.

miércoles, 12 de enero de 2011

Lluvia de verano


«...y besarnos hasta desgastarnos nuestros labios, y ver en tu rostro cada día crecer esa semilla crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedio a sufrir», terminaron de cantar Alex Ubago y Amaia Motero. Apague el celular y escuché: «próxima parada: Estación Izaguirre». Era el fin de nuestra travesía desde Barranco hasta Independencia en bus. La desperté:
-Ya llegamos.
-¿A qué hora es? -me dijo.
-Ocho y media -le respondí sin mirar la hora en el celular porque no necesitaba una respuesta exacta. Solo había preguntado para escapar por completo de los terrenos de Morfeo y establecerse en ésta otra realidad.
Al acercarnos a la puerta del bus me percaté que el parabrisas estaba mojado. «Debería limpiar la luna antes de salir y no mientras el carro esté de servicio, para colmo en el penúltimo paradero», pensé, pues, que el chofer había presionado el botón para que salga el chorrito de agua. Cuando estuvimos en la estación le devolví su celular y lo guardó en su bolso.
Ella vive en Los Olivos pero lo que nos faltaba del camino para llegar lo teníamos que recorrer a pie porque es más conveniente que gastar cincuenta céntimos por persona y demorarse más que en la caminata debido a la congestión vehicular que ocasiona una obra pública de gran tamaño.
-Mira cómo llueve -me dijo cuando salimos de la estación. Regresábamos de ver la variedad de colores pasteles del cielo barranquino cuando el sol se despide y nos deja de regalo la noche. Si el astro se hubiese quedado un rato más, su obsequio sería un arco iris. Ahora es de noche y, ¡fantástico!, llueve.
-Son gotas gruesas, es una lluvia de verano -añadí.
-Me va a hacer daño -dijo preocupada porque estaba resfriada.
-Esto explica lo del parabrisas.
-¿Qué?
-Nada. Crucemos antes que cambie la luz del semáforo.
Sentí en las fosas nasales la humedad del ambiente y también me preocupé por ella, así que atiné a pasar mi brazo por su cuello para caminar abrazados. Me gusta andar con mi cuerpo pegado al de ella pero en esta ocasión también lo hacía para protegerla un poco de la lluvia.
La canción que había escuchado resonaba aún en mi cabeza cuando vimos a los vendedores ambulantes que estaban instalados en la vereda de la avenida Carlos Izaguirre.
-Se están mojando sus cosas -dijo pareciendo distraer su preocupación en otras personas.
-Sí, pero parece que no les importa -le contesté.
En efecto, nada hacían por cubrir sus productos que estaban tan mojados como el piso. Uno de los vendedores, que probablemente me escuchó, solamente me miró e hizo una mueca parecida a una sonrisa pero que más era de resignación. Más adelante encontramos un mago con una baraja en la mano haciendo sus trucos para luego pasar el sombrero. Nadie se quedaba a verlo a causa de la lluvia que, aunque no era muy fuerte, llegaba a fastidiar a las personas, que vestían ropas de verano. «Si tan solo pudiera desaparecer la lluvia con su magia, le iría mejor», pensé.
Entonces empecé a hablarle a ella acerca de la lluvia en la sierra. Que era más intensa y que el suelo se empapaba en veinte segundos; que el cielo serrano es caprichoso, que está soleado y en minutos se nubla y cae el aguacero y al rato con la misma prisa se va. Eso me hizo recordar que hace tiempo un señor me dijo que no hay que creer en cielo serrano ni en llanto de mujer, pero no se lo comenté.
Así fuimos hablando de varias cosas. Más hablaba yo  -como casi nunca- porque ella tenía un poco de dificultad para respirar. Cuando estuvimos cerca de su casa, se despidió con un beso y se fue. Miré con cierta gracia su andar de cortos pasitos de japonesa. La amé más que nunca.
Con ella bajo techo, la lluvia dejó de ser una molestia y empecé a disfrutarla. Caminé y caminé sin hacer otra cosa más que darle rienda suelta a mis pensamientos.
Entonces pensé en ella y en todo lo que es capaz de hacerme sentir tan solo con su presencia, pues su compañía es la mejor que existe y cualquier lugar del mundo es el mejor si ella está a mi lado con su sonrisota en los labios y sus lindos ojos que me envuelven de ternura cuando en ellos veo mi reflejo. Pensé en nuestra relación que sigue siendo clandestina; en el encanto que tiene pasar por su casa como si no nos conociéramos y al voltear la esquina besarnos en la oscuridad de la calle y sentir que uno más uno es igual a uno si se ama de ese modo; en las despedidas que me da desde su azotea, en las cuales me regala un poco de su alma y se queda con algo de la mía mientras me digo a mí mimo que ésa es la mujer con la que quisiera pasar el resto de mi vida.
Pero lo nuestro no es una eterna estancia en los Campos Elíseos sino que solemos visitar con frecuencia los tormentos del Hades. ¿Cómo saber si todo anda bien si nunca nos va mal? Sería muy aburrido sin la emoción de la montaña rusa de sentimientos y experiencias en la que se está al convivir con ella. Siempre hay lágrimas de tristeza, de rabia o de las que le suceden a las anteriores cuando las cosas se arreglan, que deberían ser dulces y no saladas como las otras: las de felicidad. «De todo lloras, eres muy sensible», suele decirme fingiendo ser más fuerte que yo.
Pensaba en lo que significaba estar con ella, en todo lo que sentimos y vivimos, pero también en lo que no vivimos: ¿Qué huebiera sido de nosotros si no nos hubiéramos conocido? ¿Qué estaríamos haciendo? ¿Habría, yo, conocido lo que es amar? ¿Sería más feliz que ahora? Lo dudo. ¿Cómo será nuestro futuro? ¿Nos casaremos, tendremos hijos? ¿Cómo seremos de viejitos, cuando vivamos riéndonos de la vida mientras nuestros cuerpos mueren? ¿Quién morirá primero?
Me aterró mucho la idea de que muera antes que yo, me dolió tanto como si hubiese sucedido en ese instante y me imaginé que ella sentiría lo mismo en caso contrario. «Moriremos al mismo tiempo», me dije. ¿Por qué pensar en la muerte teniendo tanto en el presente. Una vez escuché que el pasado es historia, el futuro es un misterio y el presente es un regalo, por eso se llama «presente». Es tan detestable adelantarse al  final de un libro sin disfrutar de la secuencia que nos ha regalado el autor. Lo mismo sucede con las películas, adelantar para ver el final pierde en encanto que puso en ella el director. Lo único que sé es que el film de mi vida tiene las escenas más dulces con ella en el presente.
Cuando cesó la lluvia me di cuenta de que se había hecho tarde. Subí a un carro que me trajo de vuelta a Barranco.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Fábrica de suicidas

"Gracias a los exámenes y a los profesores, el arribismo comienza a los seis años"
Encontré esta frase en una página en la que se publicaban pintas del Mayo del 68. Me hizo pensar.
Desde que comienza la educación nos enseñan a ser mejores que el resto. Las propias calificaciones hacen que nos estemos constantemente comparándonos con los demás compañeros del aula. Nuestros padres nos dicen que tenemos que ser los primeros de la clase (no sé si es por su prestigio como padres o porque quieren que realmente aprendamos). Los profesores ponen de ejemplo y hacen sus favoritos a los alumnos con las notas más altas. Se les da diplomas y se les otorgan becas.
Todo esto hace que cosideremos, desde muy pequeños, a los demás como competencia. Nos hace creer que una persona es exitosa cuando es más que los de su entorno. Y la supuesta superioridad en las notas de calificación educativa se extrapola a los otros ámbitos de la vida, ya no en números ni listas de órden de méritos, sino en la cantidad de dinero que un individuo posee. En mi opinión, no hay nada más patético que creerse más que el resto.
Es el capitalista un sistema en el que el que tiene mucho dinero, el que tiene el carro último modelo, el que tiene una casa más grande, el que viaja a todo el mundo es una persona exitosa que tiene bajo su poder a otras personas. Todos anhelan riquezas materiales y llegar a posserlas sin fijarse si en el intento pisotean a los demás. El individualismo es el canibalismo moderno. El deseo por tener más y más hace que no se tenga en cuenta el daño tremendo que nos estamos haciendo a nosotros mismos y a la naturaleza.
Por el afán de acumular más riquezas, las mineras transnacionales extraen recursos de las minas envenenando las aguas de los ríos y lagos, las corporaciones farmacéuticas escriben las contraindicaciones de sus productos en letras pequeñas e ilegibles sabiendo que su omisión podría ser fatal, las empresas madereras talan indiscriminadamente los árboles que purifican el medio ambiente, se siguen fabricando aerosoles que destruyen la capa de ozono, etc. No solamente el sistema pone en conflicto al ser humano con la naturaleza sino también enfrenta al hombre contra el hombre: explotación, pobreza, hambre, enfermedad, extirpación de culturas nativas, etc.
Es una pena ver que el ser humano se destruya de este modo y destruya, a su vez, a su entorno. Es una lástima saber que desde pequeños nos enseñan a vivir en esta especie de darwinismo salvaje en el que sobrevive el más fuerte, el que tiene mayor poder económico. Darwinismo que, paradójicamente, hará que la especie humana camine a su fin.

domingo, 26 de diciembre de 2010

La Navidad de un agnóstico

Aunque los datos científicos aseguren que Jesús de Nazareth nació el 14 de setiembre, en la mayoría de los países del mundo, la Navidad se celebra los 25 de diciembre; pero, ¿qué hago este día yo, que soy agnóstico y, por ende, no tengo ninguna religión ni fe?
La Navidad no representa para mí un hecho divino pero sí la celebro. Es una fiesta que sirve de pretexto para saludar, abrazar, besar y expresar lo que uno siente a personas que son, en mayor o menor medida, importantes en mi vida. Es un pretexto para sonreír. No es necesario creer en Dios para sentir lo que se siente por los humanos. La Navidad es, pues, el día de la familia, de los amores, de los amigos, del mundo entero... de la vida.
Hay personas que consideran a esta fiesta como una coartada para engrandecer el espíritu consumista de occidente. Yo no lo veo de ese modo. Creo que es una fecha para decir "te quiero". Aunque tengamos la mala costumbre de decirlo con obsequios. En todo caso, considero que los mejores regalos de Navidad de este año fue el abrazo que nos dimos mi familia en la medianoche y el hecho de poder haberle dejado un mensaje de voz a Angela diciéndole que la amo y la satisfacción de que lo haya oído.
Considero que expresar todas las cosas escritas líneas arriba es un acto extremadamente cursi, pero esta fecha existe para que seamos cursis.

domingo, 12 de diciembre de 2010

La Ermita de Barranco

Cuenta la leyenda que unos pescadores no habían obtenido suficientes peces para solventar los gastos de sus familias. Esto hizo que decidieran arriesgarse e internarse más en el mar, al sur de Lima, pero un mal cálculo hizo que la noche y la niebla los cubriera. La desesperación los invadió ya que no podían ver más que la oscuridad que los rodeaba. Recitaron muchas oraciones a Dios, a María, a los ángeles y a los santos para que los ayuden y no permitan que se pierdan para siempre en la inmensidad del mar. Fue entonces cuando uno de ellos vio una luz a lo lejos, que los llenó de alegría; pues creía que era una embarcación anclada. Era su salvación. Sintieron que sus plegarias habían sido escuchadas. Hicieron todas las señales posibles para que vinieran a rescatarlos pero la luz permanecía en el mismo lugar. Al no tener éxito, decidieron remar hasta la luz, la cual, conforme se iban acercando, se convertía en una cruz de fuego que estaba en tierra firme, sobre un barranco. De ese modo, los pescadores se salvaron. ¿Quién colocó esa cruz? Nunca supieron la respuesta a esa interrogante puesto que el lugar al que habían llegado no estaba poblado. Estos hombres prometieron, a modo de agradecimiento, construir una ermita en el lugar donde hallaron la cruz. Alrededor de dicha construcción empezaron a asentarse diversas familias. El 26 de octubre de 1874 se creó el distrito de La Ermita de Barranco, que luego será conocido simplemente como Barranco.
Hoy, este distrito es uno de los más turísticos de Lima porque ha sabido juntar lo tradicional con lo moderno, lo cual se refleja en su arquitectura.
Las noches de los fines de semana en Barranco albergan todos los tipos de bohemia: desde las discotecas y conciertos de rock en su boulevard hasta las conversaciones intelectuales con una copa de vino al lado.
También tiene su lado este distrito tiene su lado romántico. Pues, nada más romántico que un atardecer de verano en el Puente de los Suspiros.

martes, 7 de diciembre de 2010

Aventura en San Buenaventura

Al distrito de San Buenaventura se llega por un camino de media hora a pie antes de arribar a Canta, la capital de la provincia del mismo nombre. Está la sierra de Lima, la que está un poco fuera de los destinos turísticos porque se tiene la idea de que un viaje no es tan interesante si no se sale de la región. Esta crónica servirá como argumento para demostrar que no siempre esa idea es correcta.
En el tercer fin de semana de noviembre y en San Buenaventura se celebró la fiesta de San Martín de Porres. Esta celebración empieza el sábado en la mañana con el recorrido de la banda de música alrededor del pequeño poblado. Algunos pobladores se animan a seguirla bailando ritmos andinos. Mientras el sol serrano calienta el ambiente y el ron quema las gargantas. Las bombardas suenan resonantes por los cerros a través del cielo y anuncian que San Buenaventura está de fiesta. De un momento a otro, sentí un olor delicioso en el aire: el momento del desayuno había llegado.
La banda dejó de tocar y todos nos dirigimos a un toldo que se había armado cerca al centro del pueblo. Tan pronto como llegué, me invitaron a una mesa con varias personas, con un plato con atún, guiso, un par de panes y un café bien cargado. La cordialidad con la que me trataron -y con la que tratan a los turistas en general- es tan inmensa como el grado de confraternidad que se siente al estar desayunando con esas personas. Esta amabilidad me la mostraron también en el almuerzo, la cena y el desayuno del domingo.
Luego de esta experiencia, en la que me contaron una leyenda que decía que las almas que habitan en los cerros matan de miedo a las personas que caminan por éstos sin luz durante la noche, salí a recorrer las callejuelas del distrito. Las viviendas de San Buenaventura son de adobe y quincha y forman caminos que no son rectos. Hay personas que, después del desayuno, continuaron con su cita con el alcohol. Esta vez con cerveza. Encontré tres mástiles con las banderas del Perú, Ecuador y la de los Estados Unidos que representan a las nacionalidades más comunes de los turistas que llegan hasta el poblado. El sol ardía sobre mí cuando encontré una cancha de fútbol, la cual era un lugar espléndido para acampar.
Durante la tarde, se hacen todos los preparativos para los festejos principales. Se colocan flores benditas en la iglesia, la cual es muy pequeña y está construida de los mismos materiales que las casas. Se viste a la imagen de San Martín y se le dedica canciones, también se le colocan flores.
La fiesta empieza con una misa dedicada al santo, quien luego sale en andas por las principales calles de San Buenaventura. Las bombardas siguen resonando, pero esta vez se sienten con mayor júbilo. El recorrido termina en la iglesia, donde se guarda al santo. Después de esto, se hace una ceremonia en la que se agradece a todas las personas que han hecho posible esta celebración, la banda empieza a tocar las canciones que le son solicitadas por las personas, quienes empiezan a bailar durante toda la noche animados por el licor. Se hace un espacio para la tradicional “vaca loca”, el imponente castillo y los fuegos artificiales. Luego, sigue el baile.
En la mañana siguiente, decidí realizar una caminata por las afueras de la ciudad. Los paisajes que se pueden encontrar son muy hermosos, como los que se pueden encontrar en toda la serranía de nuestro país. No hace falta viajar muy lejos para darnos cuenta de la belleza con la que cuenta el Perú.
Regresé a Lima con una sensación extraña de vivir tantas experiencias que solo me costaron 30 soles en para el pasaje. Aprendí, pues, a diferenciar entre lo costoso y lo valioso.