jueves, 8 de febrero de 2007

Cerdos en las playas

Miguel se gana algunos soles vendiendo botellas que busca en las playas de Barranco a los recicladores. El sábado decidí ir con él para ayudarlo. Eran a las cuatro y media aproximadamente. Solo en el camino habíamos recogido como diez botellas. Llegamos a la playa y estaba repleta de bañistas pero Miguel me dijo que no había mucha gente como en otros días. El agua estaba turbia, marrón, inmunda y con un olor nauseabundo, digna de las personas que la ensuciaban. La playa se estaba quedando solitaria. Podíamos distinguir dónde se habían instalado las sombrillas; los rastros de desperdicios de comida en estado de descomposición, papeles, botellas (lo que necesitaba Miguel), cáscaras, excremento... a pesar que el lugar no estaba tan lleno como me lo dijo mi amigo.
Regresamos con un saco y cuatro bolsas llenos de botellas, la mayoría las cogimos de la arena, lo que quiere decir que los bañistas no eran capaces de llevar los desperdicios a los abundantes cilindros de basura que habían en las playas.
¿Cómo es posible que aquellas personas prefieran estar soleándose al lado de la basura en lugar de caminar unos pocos metros? Si no quieren que las playas estén limpias por su salud, menos van a querer hacerlo para atenuar el daño que le hace la humanidad a las diferentes especies que se perjudican con la contaminación ambiental. ¿Cómo mostrarles que contaminando el mar están atacando directamente fitoplancton, que es la base de la cadena alimenticia, además de ser (el fitoplancton) el responsable de la generación del 98% del oxígeno de la atmósfera?
Esta contaminación es la causa de las lluvias ácidas que deterioran los campos de cultivo y que también generan enfermedades a la piel. Por otro lado, las especias marinas (que son muy variadas en nuestro mar) mueren o se van de los lugares contaminados afectando a la economía del país.
Con este texto trato de hacer una exhortación a esos seres que se dicen racionales (a la humanidad en general), que parecen sentirse bien bañándose en aguas con restos fecales, a que no ensucien las playas; que lo hagan por sus hijos y nietos que heredarán -si esto sigue así- un planeta lleno de basura y enfermedades, con climas realmente cálidos por la afección de la capa de ozono –si es que la Tierra aún existe-.

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