lunes, 29 de enero de 2007

La prima de mi amigo

Tengo la virtud -o el defecto- de enamorarme de varias mujeres a la vez. Algunos dirían que lo que yo siento por estas mujeres no es amor, puesto que este sentimiento se siente solo hacia una persona. Pero en mí esta cualidad del amor no existe porque no se manifiesta, a menos que me equivoque y no conozca esta sensación.
El viernes salí con un par de amigos a Pueblo Libre (Fabio y Miguel). Fabio llevó a su prima. Cuando nos la presentó se olvidó -o no quiso- decirnos su nombre, yo no lo pregunté porque creí que durante el transcurso del tiempo brotaría en la conversación.
Al principio, ella solamente hablaba con su primo, pero cuando entramos en el museo que está ubicado en la plaza principal de Pueblo Libre, se fue sintiendo en confianza a la par que nuestras bromas fueron haciéndose más continuas. Aún recuerdo el primer intercambio de palabras que tuvimos:
- ¿Te acuerdas de la momia de la sala anterior? –dijo ella con una sonrisa tímida en sus labios refiriéndose a las momias paracas.
-Sí -respodí yo, contento con que se halla atrevido a hablarme.
Y me señaló a una señora que tenía un parecido excesivo a dichas momias. Solté una escandalosa carcajada, escandalosa pero silenciosa. Fue una de las pocas mujeres que me hizo reír de verdad y lo hizo en la primera frase que me dijo, no necesité fingir que me reía como lo hago normalmente para quedar bien.
Ella nos hacía reír mofándose de la obesidad de Miguel (me encantó su frescura de molestar a un tipo al que recién había conocido), también se burló de su primo a quien le dijo Babidi (un personaje de Dragon Ball Z). No dijo nada contra mí, por lo menos no en mi cara como lo había hecho con Fabio y Miguel, y eso me daba la sensación que yo era a quien ella intentaba hacer reír.
Con el pasar de la tarde sentí que me enamoraba, el día moría y mi amor hacia ella nacía. Mientras más reíamos, más me invadía aquella pasión. Aquel día fue uno de los más gratos de mi aburrida existencia.
Pero, ¿quién es esa chica que tanto me impactó? Es una mujer de apenas dieciséis años de edad, de mediana estatura, que vive en Chincha, tiene un enamorado del cual solo me dijo que era "misio". De su físico no me acuerdo más: ni de su rostro (solo recuerdo que en un momento pensé: "Es idéntica a la mamá de Fabio"), ni de su contextura, ni del color de su cabello; todo esto corrobora que estoy tan enamorado de ella que no me importa su cuerpo sino su alma.
Ya eran a las once de la noche cuando decidimos dar por concluída esta experiencia. En el carro de regreso seguíamos riendo de todo hasta que llegó el momento de la despedida. Mi alma se despedazó al imaginar que no la volvería a ver jamás. Desde aquel viernes siento que en el mundo hay una persona, de la cual no sé ni su nombre, que es capaz de llenar mi miserable vida de alegría. Ahora mi corazón se ve afectado por un amor nuevo, esta vez platónico y ausente, que se iba a Chincha al día siguiente, que ya se fue allá -como diría Sabina- donde habita el olvido.
La lista de personas de las cuales estoy enamorado tiene una nueva integrante. Un amor más, un dolor más.

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